Reflexiones

“EL VUELO ACCIDENTADO EN LOS ESTÁNDARES DE DESEMPEÑO DE LA EDUCACIÓN BÁSICA EN MÉXICO” 
 Marcial Montejo López 

Como menciona San Agustín “no tenemos alas, no podemos elevarnos, mas tenemos pies para trepar y escalar paso a paso, más y más las nubosas cumbres de nuestros tiempos”, la mayoría de los maestros hemos leído diversos documentos e investigaciones referidos a la educación y estamos conscientes de lo difícil que es convertir en una realidad todas esas situaciones oníricas plasmadas en cada uno de los escritos, ya no digo para nuestro país sino para nuestro estado, en esta ocasión quiero referirme a todos esos criterios claros y públicos que permiten conocer lo que deben saber nuestros estudiantes en ese afán de buscar la excelencia basado en estándares internacionales. Si bien es cierto sabemos perfectamente que la clave de la reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible no es específicamente la economía, sino la educación. 

Mientras todos seguimos pendientes en lo que dicen los ministros de economía la realidad es que el futuro de nuestro país son los ministros de la educación. Si analizamos nuestra educación mexicana nos daremos cuenta que aun seguimos obsesionados con la historia y esto nos está robando tiempo y energía para concentrarnos en el futuro. Considero que es un vuelo accidentado porque a pesar de las circunstancias y de las realidades que vivimos como país, los políticos o quienes nos representan siempre van a preferir obras públicas que puedan estar a la vista de todos ante las próximas elecciones y no en la inversión en mejoras educativas, pero mejoras que produzcan resultados visibles, no dentro de cinco, diez o veinte años, si no que fijen metas concretas de rendimiento académico y exijan su cumplimento. 

Además que esta demás analizar los estándares si sabemos que una de las principales problemáticas recae en la selección de contenidos y en la evaluación de logros, lo fundamental aquí está en analizar el qué y cómo se realizan la construcción de conocimientos de los alumnos. Si analizamos, diferentes organizaciones educativas intentan ponernos alas para iniciar un recorrido que ni si quiera ellos saben el rumbo o dirección y que además éstas ni si quiera son nuestras y ni podríamos decir que son prestadas puesto que la hegemonía política nos lo está cobrando y aun precio bastante caro, porque en lugar de seguir midiendo el progreso de nuestro país mediante el porcentaje de crecimiento o disminución del producto interno bruto de la economía, se debería crear también un producto interno bruto educativo que lejos de buscar ser comparado con sistemas educativos de país desarrollados sea capaz de crear su propio sistema educativo, rompiendo nuestra ceguera periférica y mirando menos al espejo y más a la ventana. 

Por otra parte tenemos la participación y el papel tan fuerte que el docente ha jugado en todo este escenario, tomando en cuenta que las circunstancias no son las mismas para todos los que desempeñamos esta ardua pero gratificante labor y ciertamente una de las recetas para que los estudiantes realmente logren sobresalir y hacer un país diferente, es tener buenos maestros. Prácticamente todos los estudios internacionales sobre los avances educativos están llegando a la misma conclusión que lo fundamental para mejorar la calidad educativa no es cambiar los planes de estudios, ni siquiera reducir el porcentaje de estudiantes para maestros, sino elevar la calidad de los maestros, cabe mencionar que el impacto negativo de los maestros de bajo rendimiento es enorme, especialmente durante los primeros años de aprendizaje.

La mayoría de las personas que estamos inmersos en el campo educativo siempre tenemos en mente la pregunta: ¿En qué me beneficiará aprender esto?, y que a simple vista pudiéramos darle diferentes respuestas según nuestra perspectiva de vida que tengamos, sin embargo, es el carácter del individuo quien determina la calidad del trabajo, pero sobre todo la calidad del ser humano que se crea. Desde mi perspectiva en el aula considero que los maestros tenemos una infinidad de cosas por lograr, no estancándonos en presentar informes con un lenguaje burocrático que nadie entiende, la transparencia internacional hace lo mismo en materia de corrupción que da a conocer todos los años, presionando de la misma manera a todos los gobiernos más corruptos del mundo invitando a escribir o a decir que el término de calidad educativa lo hemos logrado, cuando en realidad los mismos gobiernos no están cumpliendo con sus compromisos en materia educativa, considero que debemos de despertar e iniciar nuestro propio vuelo puesto que la educación es algo demasiado importante como para ser dejada en manos de los gobiernos. No hay ninguna tarea más urgente para el futuro de nuestros países y de nosotros mismos, que una verdadera educación. 

Debemos tener en cuenta como menciona San Agustín que “los grandes hombres no alcanzaron cimas mediante un vuelo repentino; mientras sus compañeros dormitaban, ellos trajinaban para escalar en la noche”, de la misma manera nuestro sistema educativo no puede alcanzar la cima con un vuelo repentino forjado para complacer a un sistema o a una autoridad; la razón de esto es simple, cuando un proyecto particular nos consume, nuestra atención tiende a estrecharse a causa de nuestra concentración intensa, nos ponemos tensos, en este estado nuestra mente reacciona tratando de reducir la cantidad de estímulos que tenemos que lidiar. Literalmente nos cerramos al mundo a fin de concentrarnos en lo indispensable, como consecuencia no buscamos ver otras posibilidades, ser más abiertos y creativos con nuestras propias ideas. Ver el cómo en lugar del qué significa centrarse en la estructura, como se relacionan las partes con el todo, de esta manera en la educación deberíamos buscar y encontrar esa relación para la construcción de una solida formación, teniendo siempre un entusiasmo por un éxito posible.

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